A los primeros discípulos de Cristo lo acompañaron señales y prodigios. ¿Deberíamos esperar hoy la misma evidencia del poder del Espíritu? Un número cada vez mayor de personas dice que sí. En las páginas siguientes, Kurt De Haan responde a los que están atrapados en la difícil tensión de querer creer que “todas las cosas son posibles” sin ser presuntuosos delante de Dios, ni simples delante de los hombres.
Es nuestra oración que este librito nos ayude a estar preparados para cualquier cosa que Dios quiera hacer y al mismo tiempo, a estar alertas al peligro de aquellos que afirman hacer milagros difíciles de ver o de probar. Ojala que no seamos una generación que tenga una señal que no crea, ni que desee una señal que no necesite.



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